LA PRÁCTICA

Comentario sobre el Ngöndro

Ven. Khempo Karthar Rimpoché

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Contenido

1. Comentario sobre la práctica del Ngöndro                                        

21. Los Cuatro Fundamentos Ordinarios                          

La Práctica del Primer Fundamento Extraordinario:

23. Las Oraciones de Refugio y las Postraciones                   

El Segundo Fundamento Extraordinario:

39. El Mantra de Vajrasattva                                                                         

El Tercer Fundamento Extraordinario:

45. La Ofrenda del Mandala                                              

El Cuarto Fundamento Extraordinario:

51. El Guru Yoga                                                                                            

Literalmente, Ngöndro quiere decir “aquella preparación que debe ir antes que todo”, de modo que el término “práctica del Ngöndro” significa la base o la práctica que antecede a prácticas más avanzadas. Sin embargo, dentro de esta práctica preliminar hay dos etapas: la práctica preliminar ordinaria y la práctica preliminar extraordinaria.

La práctica preliminar ordinaria o los “cuatro pensamientos que orientan la mente hacia el dharma”, prepara la mente para la práctica extraordinaria o las cuatro prácticas fundamentales del Ngöndro. De modo pues que es importante que primero discutamos la práctica preliminar ordinaria, porque sin una sincera comprensión de ésta, no podremos valorar las prácticas preliminares extraordinarias.

Por ejemplo, si fuésemos a hacer la práctica de Vajrasattva o alguna de las otras prácticas fundamentales sin antes estudiar las prácticas preliminares ordinarias, nosotros estaríamos simplemente contando palabras.  Todo lo que esto haría por nosotros sería incrementar nuestro materialismo espiritual, ya que asumiríamos que hemos hecho mucha práctica. 

Pero si nos examinamos a nosotros mismos sinceramente, encontraremos que no hemos desarrollado nada más que orgullo y arrogancia.  Es como tratar de sembrar semillas cuando la tierra no es fértil o no es cultivada apropiadamente.  Entonces cualquier semilla que usted plante no va a crecer y puede que inclusive comience a pudrirse.  Luego, en lugar de extender genuina apertura, se extendería un mal olor y le causará gran frustración a usted y a otros. Por lo tanto, establecer los fundamentos ordinarios es de vital importancia.

Los cuatro fundamentos ordinarios

El primer fundamento ordinario que ayuda a orientar la mente hacia el dharma lo constituye el darnos cuenta de la verdadera ventaja que significa nuestro valioso nacimiento humano.  Lo que aquí estamos aprendiendo a apreciar sinceramente, son las capacidades inherentes que tenemos como humanos y las negatividades de las que estamos libres. 

Existen ocho densas negatividades que revelan cuan preciado es nuestro presente nacimiento humano.  Para comenzar, si hubiésemos nacido como seres en el reino infernal y tuviésemos que experimentar los tormentos agonizantes que ellos deben soportar, no tendríamos ni la habilidad, ni la oportunidad para practicar el dharma durante un solo momento. Por ejemplo, si alguien fuese azotado continuamente sin descanso, ¿tendría esta persona la oportunidad de practicar o de pensar acerca del dharma? 

De hecho, los verdaderos sufrimientos que atraviesan los seres en el reino infernal son muchísimo más grandes que cualquier cosa que pudiésemos imaginar, y muchísimo peor que esta situación que hemos descrito.  Obviamente, no hay para nada, ninguna posibilidad de liberación. Somos pues, bastante afortunados al haber evadido tales circunstancias.

La segunda densa negatividad que sirve para ilustrar el valor del nacimiento humano es el renacimiento como un preta o espíritu hambriento.  Aún cuando esos seres no son seres infernales, el deseo y la paranoia que experimentan son tan tormentosos como los del reino infernal. Aquí encontramos hambre y sed implacables nunca satisfechas o suavizadas.  De hecho, son tan grandes, que, con cualquier movimiento, la fricción de las articulaciones y de los órganos internos produce fuego a través de todo el ser. 

Lo que es peor es la tortura psicológica que padecen, creyendo en forma delirante, que alimento, agua y una serie de riquezas y bienestar, se encuentran cerca esperándolos. Sin embargo, no importa cuan frenética sea su búsqueda, no pueden encontrarlos, o si lo hacen, desaparecen repentinamente. 

En nuestro caso, existen todas las posibilidades de que hubiésemos podido experimentar tal tipo de sufrimiento debido a nuestros propios patrones de codicia y mezquindad, pero no hemos tenido tal tipo de renacimiento.  Así que esta es una segunda oportunidad para practicar el dharma en nuestras vidas.

Si la inexplicable miseria de tales existencias parece intangible, los sufrimientos de aquellos nacidos en el reino animal deben ser bastante familiares para nosotros.  Estas criaturas viven tales vidas de ignorancia que no pueden tomar ningún tipo de decisiones concientes, y son guiados completamente por el deseo y el miedo. 

En algunos casos no tienen idea de que deben o no deben hacer a menos que sean severamente golpeados.  No conocen nada mejor que soportar constantemente cualquier dolor y sufrimiento que les llegue.  Aún cuando algunos pudiesen ser más sensitivos, o más inteligentes que otros, el nivel de sufrimiento no es menos intenso debido al constante estado de paranoia. 

Estos seres no pueden comer ni un solo bocado en paz por miedo a ser atrapados o devorados ellos mismos.  Y en cuanto a los animales domésticos, ellos son esclavos totalmente de los caprichos de otros. No pueden expresar ningún tipo de deseos o sentimientos, sino que deben hacer lo que se les pida sin importar cuan desagradable o doloroso sea.  Por lo tanto, no hay oportunidad para practicar el dharma en el reino animal.

Sin embargo, como seres sintientes corrientes, nosotros también somos bastante ignorantes.  Tenemos las limitaciones de no poder entender ni relacionarnos con las cosas en la forma más apropiada. Así que existía toda posibilidad de que hubiésemos nacido como animales, pero como esto no ha ocurrido durante esta vida, tenemos una tercera oportunidad para practicar el dharma.  Después de todo, no es como si una fuerza externa decidiese quien va a renacer como animal y quien como humano. Es simplemente el resultado de los patrones habituales y las negatividades que cada individuo ha acumulado. Dada esa comprensión ¿por qué no habríamos de orientarnos enteramente hacia la práctica del dharma?

Inclusive si uno nace como ser humano, si lo hace como miembro de una tribu incivilizada, o como un bárbaro de alguna clase, eso continúa siendo no muy favorable.  Sin pensar en nada inspirador, uno no sabría ni siquiera cómo vestirse apropiadamente. Uno andaría por allí corriendo desnudo matando e hiriendo a otros y viviendo en forma bastante primitiva. 

En ese estado no tiene sentido ni siquiera haber nacido como ser humano, ya que se carece de oportunidades.  A pesar de sus pretensiones de profundas prácticas espirituales, todo lo que hacen es causarse daño a ellos mismos y a otros, así que no es espiritual en el verdadero sentido de la palabra.  Evidentemente, en esta condición tampoco hay oportunidad para practicar el dharma.

Por otra parte, si usted nace en el reino de los dioses experimentando los placeres psicológicos de tales seres, aún así, usted no podría practicar el dharma.  Esta felicidad sería probablemente el resultado de acciones virtuosas y beneficiosas en vidas previas, pero desafortunadamente no pudo generar la actitud apropiada y aspiraciones a fin de canalizar este mérito en la dirección correcta.  Completamente absorto en estos entretenimientos placenteros, usted no pensaría ni un momento en practicar el dharma porque la dureza de la realidad no le parecería relevante. 

Aun así, debido a que esto es una parte del samsara, tarde o temprano usted experimentará tremendos sufrimientos y tendrá que retornar al mismo viejo ciclo.  Habiendo permanecido en esa condición de apego y placer durante un período tan largo de tiempo sin haber llevado a cabo nada beneficioso, virtuoso y dhármico, las consecuencias son definitivamente serias y dolorosas.  Por lo tanto, el no haber nacido en esa situación nos provee de otra oportunidad para practicar el dharma.

También existe la posibilidad de haber nacido como ser humano disfrutando de todos los beneficios de riquezas, inteligencia y popularidad, y aún así, estar completamente en contra del dharma y la espiritualidad en general.  Hay muchos seres así por todo el mundo.  Ellos no sólo detestan el dharma, sino que rechazan a cualquiera que esté asociado con el dharma. 

Debido a este odio, se privan a sí mismos de cualquier posibilidad de genuina sanidad mental. Es extremadamente desafortunado estar apegado a aquello que a largo plazo sólo va a causar mayor confusión y sufrimiento, y rechazar lo que va a aportar mayor sabiduría y felicidad.

También hemos podido nacer como ser humano con severas incapacidades físicas y mentales. Como será poco lo que esa persona va a poder comprender, aprender el dharma estará igualmente fuera de toda consideración.  En ese caso, aún cuando se trata de un nacimiento humano, está negada la oportunidad de practicar.  Nosotros somos extremadamente afortunados al haber escapado de estas diversas desventajas y paranoias y tener la capacidad y la oportunidad de practicar el dharma efectivamente. 

Nos toca ser muy sinceros acerca de lo que emprendamos ahora. Puede que no vayamos a estar experimentando esas limitaciones en esta vida, pero existe toda posibilidad de experimentarlas en el futuro debido a nuestros negativos y venenosos patrones habituales. Por esta razón, debemos regocijarnos en las oportunidades que tenemos, y darnos cuenta de que no podemos desperdiciarlas.

Mientras que hemos podido evitar las ocho negatividades densas, aún están pendientes las dieciséis condiciones desfavorables en las que podemos quedar atrapados si es que ya no ha ocurrido. Por lo tanto, es importante saber cuáles son, a fin de poder mantener una atención vigilante para permanecer libres de ellas.  La primera de estas es el trastorno de las emociones negativas: la ignorancia, el orgullo, la agresión, el apego, etc. 

En este caso, aun cuando tengamos cierta comprensión del dharma y el deseo de practicarlo, constantemente experimentamos trastornos de emociones negativas que nos apartan de nuestra práctica.  Es como beber algo muy dulce y luego de repente, agregar una cucharadita de sal.  Debemos estar atentos y concientes de esta posibilidad y aplicar el antídoto con diligencia.

La segunda condición desfavorable es quedar bajo la influencia de malos amigos, de gente involucrada en realizar toda clase de cosas no-dhármicas o negativas.  Como no estamos aún totalmente establecidos en la práctica del Dharma, y no tenemos suficiente experiencia como para evitar diversas influencias, somos actualmente muy vulnerables y podemos ser distraídos por prácticamente cualquier cosa. Es por esto, que debemos estar atentos y concientes de la posibilidad de influencias y asociaciones dañinas y destructivas.

La tercera limitación tiene que ver con la posibilidad de quedar bajo la influencia de falsos puntos de vista y prácticas.  Muchas cosas dañinas son llevadas a cabo en nombre de la espiritualidad y de prácticas espirituales.  Ciertas personas, tienen el matar a otros seres como sus prácticas más elevadas y profundas, y algunos recurren a otras prácticas destructivas.

Desafortunadamente, existe una posibilidad real de caer bajo la seducción de estas falsas enseñanzas. Con frecuencia, cuando más se necesita la fe, es difícil generarla, sin embargo, algunas veces podemos tener fe en las más absurdas nociones. Por lo tanto, es importante estar atentos ante la posibilidad de desarrollar puntos de vista equivocados respecto al Dharma y su práctica.

La cuarta obstrucción es el hábito de la pereza o la flojera.  Debido a este patrón negativo, posponemos nuestra práctica para el día siguiente o el día después, o quizás para la semana que viene o el mes que viene, o el próximo año y así.  Simplemente continuamos posponiendo y terminamos haciendo nada.  En esta forma, la flojera puede tener un efecto muy destructivo en nuestra práctica, y la disciplina, así como también la atención conciente, son necesarias para combatirla.

La quinta condición desfavorable surge debido a acciones dañinas previas.  Cada vez que intentamos hacer cualquier cosa dhármica, surgen espontáneamente todo tipo de obstáculos y dispersan nuestra energía. 

Estas obstrucciones surgirán consistentemente y nos empujarán fuera del camino totalmente si no permanecemos atentos y concientes del hecho de que ellos son causados por nuestras propias acciones y nuestros propios hábitos negativos.  Por lo tanto, es crucial tener la determinación de no rendirse ante estas limitaciones cuando ellas surjan.

La sexta barrera para la práctica del dharma es caer bajo el control de otra persona.  Si usted se convierte en un esclavo o sirviente, siempre tendrá que vivir a la altura de las demandas de otras personas le guste a usted o no, y no tendrá tiempo ni la oportunidad de llevar a cabo su práctica del Dharma.  Usted puede inclusive ser esclavo de usted mismo, siempre necesitando de un jefe que le diga qué hacer para poder ganarse la vida.  Si usted está sujeto a esta mentalidad o esta situación, va a estar constantemente ocupado con los trabajos de otros y no tendrá oportunidad de practicar el Dharma para nada.

La séptima condición desfavorable es practicar el Dharma esperando obtener más comodidades materiales para usted, tales como mejor vivienda, alimentos y  ropa.

La octava condición adversa para la práctica del Dharma es buscar entendimiento del Dharma simplemente para obtener fama y reputación para usted mismo.  Por supuesto que buscar popularidad y poder es algo contrario al verdadero propósito del Dharma, y a la larga, no se va a disfrutar de los beneficios del Dharma.

Estas ocho primeras negatividades son algo a lo que ya estamos sometidos, o en las que corremos el riesgo de quedar atrapados.  Es por eso, que debemos estar alertas respecto a ellas.  Estas limitaciones son altamente flexibles y pueden ser fortalecidas o debilitadas por diferentes circunstancias que usted enfrente o cree.

Las próximas ocho limitaciones son más densas y están más enraizadas porque resultan de negatividades acumuladas en el pasado.  Debido a que surgen como resultado kármico, son más difíciles de descubrir y purificar.  Lo que es necesario es un sentido más fuerte de la práctica, así como también un compromiso más fuerte, más genuino.

La primera de estas imperfecciones enraizadas lo constituye el gran apego a la riqueza y a usted mismo.  En este caso se duda si dar a otros algo que uno tenga porque se desea más y más para sí mismo.  Dar algo resulta muy, muy doloroso.  Ni siquiera se ven las posibilidades de extenderle la mano a otros.  Pero cuando se trata de recibir de los demás, se podría continuar haciéndolo continuamente, sin cansancio alguno.  Todo esto se debe a patrones habituales muy pesados que necesitan ser sacudidos.

La segunda limitación es tener una personalidad extremadamente ruda y agresiva.

Esta disposición es muy aparente en la forma como se habla porque hay una sensación de odio o de no tener deseos de hacerlo.  Inclusive hay algo muy negativo respecto a los movimientos de tal tipo de persona y comunican vibraciones negativas a todos los que están a su alrededor.  Siendo estos patrones tan pesados, se necesita cultivar mucha disciplina.

El tercer obscurecimiento, es no temerle, a los diferentes sufrimientos que uno pudiese tener que atravesar.  Por ejemplo, si nos explicasen los tormentos psicológicos experimentados por los seres de los reinos inferiores, eso no tendría ningún efecto en absoluto.  Es, como hablarle, a las piedras o a un árbol –que sólo se mueve cuando cae o rueda, pero que de otra manera está contento en su ignorancia, completamente inconsciente de lo que pudiese estar aguardándole.

De igual forma, la cuarta limitación involucra una insensibilidad hacia las enseñanzas. En este caso, no se aprecian las posibilidades de la liberación, y en cuanto a la sanidad mental, la alegría y los beneficios de la liberación, una vez más, es como hablarle a un árbol o a una piedra.

La quinta limitación es no apreciar la práctica del Dharma, de modo que cuando se da la oportunidad de practicarlo, uno no responde. Aún cuando las facilidades están dadas y alguien generosamente ofrece su apoyo y hospitalidad, no se tiene interés en ello –es como ofrecerle grama a un perro.

La sexta limitación es tener la propensión a incurrir y disfrutar de negatividades.  Cada vez que alguien está explicando cómo matar o, hacer daño a otros, allí estamos, completamente listos para aprender y hacerlo nosotros mismos.  En esta forma, uno siempre está dispuesto a fortalecer y desarrollar su propia neurosis y confusión.

La séptima condición dañina es tener puntos de vista negativos con respecto a la aspiración o el voto solemne que uno ha hecho y luego violarlo.  Si se hace esto, es necesario revelar la violación y purificarla haciendo una completa reparación.  Si no se lleva a cabo la apropiada purificación de tal violación, entonces la práctica continua del Dharma  no va a tener mayor sentido.  Será como tratar de colocar algo dentro de una puerta cerrada, o como tratar de verter algo en un envase volteado boca abajo.

La octava limitación es romper los samayas, los compromisos sagrados que uno tiene con su maestro de quien ha recibido las sagradas enseñanzas e iniciaciones.  Cuando uno recibe iniciaciones, se establece una fuerte conexión dhármica, y es extremadamente destructivo tener puntos de vista erróneos respecto a su maestro o mostrar poco respeto hacia el.  Es imperativo que uno establezca una buena relación con su maestro. 

Albergar sentimientos de odio hacia los amigos del Dharma, también constituye una violación de la sacralidad de la relación. Una vez más, es necesaria una genuina reparación y purificación en caso de cualquier infracción en la que uno haya incurrido en el pasado y pueda incurrir en el futuro.

Todos juntos, estos tres grupos de ocho forman las veinticuatro negatividades o veinticuatro situaciones que constituyen obstáculos para la práctica del Dharma.  Estas, o nos privan de la oportunidad de practicar el Dharma u obstruyen nuestro progreso en el camino del Dharma. 

En lo que se refiere al primer grupo (las Ocho Desfavorables Condiciones de Existencia), debemos regocijarnos por no estar atados por tan severas limitaciones.  En cuanto a los siguientes dos grupos, existe la posibilidad de que tengamos algunas o todas estas limitaciones, o que aún continuemos incurriendo en ellas.  En todo caso, cualquier tipo de negatividad que uno tenga debe ser reconocida de modo que uno pueda trabajar en su purificación. 

Y, con respecto a cualquier tipo de negatividad que uno no tenga, aun siendo así, a pesar de no tenerla, uno debe estar atento y conciente de ellas, como para no dejarse atrapar más adelante.  Por esta razón, la disciplina de la atención conciente constituye una parte muy necesaria de la práctica.

Como seres humanos, nosotros disfrutamos de diez bendiciones que nos permiten practicar el Dharma. Las cinco primeras tienen que ver con nuestras circunstancias presentes.  La primera de estas es que tenemos el preciado nacimiento humano y no estamos imposibilitados de la oportunidad de practicar el Dharma. De haber nacido en uno de los estados de existencia desfavorables o si nos encontrásemos limitados por algunas condiciones mentales desfavorables, no podríamos practicar para nada. 

La segunda bendición consiste en nacer en una tierra donde prevalece el Dharma o al menos está disponible.  La tercera bendición es tener todos nuestros sentidos intactos, y poder, por lo tanto, entender y practicar el Dharma.

La cuarta bendición es que nosotros tenemos un nexo kármico con el Dharma, y, por lo tanto, tenemos el deseo de practicarlo.  Incluso si no tenemos un genuino deseo de hacerlo, aún así existe el nexo con esta práctica.  Mucha gente no desea practicar el Dharma, y muchos se desvían, pero todos nosotros estamos aquí, así que debe haber algún nexo.  La quinta bendición es que no sólo tenemos un nexo con el Dharma, sino que también estimamos a las Tres Joyas –El Buda, el Dharma y la Sangha-  y nos relacionamos con ellas como siendo los más profundos ejemplos y testigos.  Estas son las cinco oportunidades que personalmente cada uno de nosotros disfruta.

El segundo grupo de cinco bendiciones lo constituyen aquellos beneficios que recibimos de otros, y que facilitan nuestra habilidad para practicar. El primero de estos es que el Buda nació dentro de este kalpa actual.  De no haber sucedido esto, entonces, a pesar de tener un nacimiento humano, no habría Dharma que practicar.

La segunda bendición es que el Buda no buscó la iluminación para el mismo solamente, sino que ha permitido que las Enseñanzas estén disponibles también para otros. 

La tercera bendición es que las Enseñanzas se han mantenido como una tradición viviente. De no haber sido así, entonces todo lo que habría quedado sería una leyenda de que una vez prevalecieron las Enseñanzas, pero ya no están disponibles.

La cuarta bendición es que las Enseñanzas están disponibles para cualquiera que desee aprender y entenderlas, sin discriminación relativa a sexo, edad, raza u otras categorías.

La quinta bendición es que existen maestros espirituales quienes transmitirán las enseñanzas a otros, y quienes tienen la sabiduría para hacer que las Enseñanzas se puedan entender.  De no haber maestros que tuviesen la compasión de impartir las enseñanzas, entonces nosotros no tendríamos la oportunidad de practicar el Dharma.  Por lo tanto, debido a estas cinco oportunidades que tenemos gracias a la compasión de otros, las enseñanzas están disponibles para nosotros mientras tengamos el deseo de escucharlas.

El primer fundamento ordinario de la práctica del ngöndro, el primer fundamento sobre el que tenemos que meditar y considerar sinceramente, es la preciosidad de nuestro nacimiento humano. Este nacimiento humano es extremadamente valioso porque actualmente nos encontramos experimentando las ocho oportunidades y las diez bendiciones. 

En efecto, este preciado nacimiento humano es como una joya que concede todos los deseos. Definitivamente, podemos hacer lo mejor de él y tenemos las circunstancias favorables para hacerlo. Y es raro como una joya porque, aún cuando existen muchos que están experimentando un nacimiento humano, son muy escasos aquellos que pueden abrirse y apreciar el Dharma. Lamentablemente, no muchos han acumulado acciones meritorias y cualidades beneficiosas en el pasado, por lo tanto, pocos experimentan las posibilidades favorables para el Dharma.  Entre miles de seres, difícilmente hay uno que está experimentando las oportunidades que usted disfruta.  Por esta razón, usted debe sentirse tremendamente feliz y apreciativo, y no debe desperdiciar esta oportunidad.

Aun así, estas oportunidades y estas bendiciones no se encuentran permanentemente establecidas.  De hecho, pueden ser destruidas fácilmente y desaparecer.  Después de todo, estas oportunidades no son la experiencia de la iluminación o de un estado de realización. Ellas simplemente señalan tal posibilidad. 

Es como si usted tuviese diversas enfermedades y le sea dada una medicina especialísima que puede curar cualquier enfermedad que usted tenga. Pero, si usted no utiliza la medicina y atiende su enfermedad inmediatamente, las cosas pudiesen fácilmente empeorar.  Usted pudiese perder la medicina o empeorar tanto  como para no poder usarla. Cualquier cantidad de cosas inesperadas pudiesen suceder.  Así que usted debe estar conciente de cuan fácilmente podría perder sus oportunidades.  Así, para su propio beneficio personal y para el beneficio de otros, usted debe hacer de este período de vida, algo significativo.

Pudiésemos captar la realidad de este primer fundamento y sin embargo creer que podremos tener una mejor comprensión y mayores oportunidades para practicar en algún momento en el futuro, y posponer hasta entonces prácticas importantes.  O pudiésemos pensar que cuando somos jóvenes podemos satisfacer nuestras necesidades mundanas y aprender de esa clase de existencia, y luego, dedicarnos de lleno al Dharma cuando seamos mayores. 

Pero la muerte no va a venir y decirle “Bueno, ya que no te has realmente establecido en la práctica del Dharma, voy a posponer esto un poco más.”   El momento de la muerte es incierto.  Es por ello, que debemos utilizar las oportunidades mientras podamos hacerlo.

Esto nos lleva a la segunda práctica fundamental, la cual consiste en meditar acerca de la realidad de la impermanencia.  La naturaleza de todas las cosas –el mundo fenoménico exterior, así como también el mundo psíquico interior-  son impermanentes.

Así, nosotros tenemos cuatro nombres diferentes que corresponden a cada una de las cuatro estaciones porque están cambiando constantemente y nunca permanecen iguales.  Si el día y la noche permanecieran siempre iguales, no tendríamos que hacer ninguna distinción entre ellos.  En términos de estos cambios evidentes, cualquier cosa que construyamos, no importa cuan altas las paredes, colapsará y se caerá.

En cuanto a la vida interior de las cosas, esto también cambia.  Por ejemplo, hablamos acerca de diferentes naciones, los nombres parecen permanecer iguales, pero hay cambios constantes.  Hay conflictos con otras naciones, hay conflictos civiles entre diferentes comunidades, hay cambios gubernamentales, individuos vienen y se van, etc. 

El juego de la impermanencia está constantemente en marcha, aún cuando nosotros no podamos llevar cuenta de ello.  Es algo muy real.  Todo es impermanente, y aquello que hemos logrado acumular alrededor de nosotros no es ninguna excepción.  Aún así tenemos la oportunidad de ir detrás de algo muy significativo.  A tal fin, no debemos continuar perdiendo nuestro tiempo y posponiendo, sino que debemos completa y sinceramente comprometernos con el Dharma.

Ha existido una enorme cantidad de personas que sufrieron desgracias y murieron en el pasado, y eso no fue debido a que ellos estuviesen dispuestos a morir o porque fueron completamente estúpidos y desvalidos.  De hecho, fueron personas extremadamente populares e inteligentes, personas que otros veían como ejemplos, personas que eran bien conocidas por sus logros, su fortuna y su seguridad.  Pero cuando les llegó el momento de la muerte, no había nada que pudiesen hacer sin importar cuan poderosos o populares fuesen.

Piense acerca de todas las personas que usted ha conocido en el pasado a lo largo de su vida y que han fallecido, desde el primer momento de recuerdo hasta el presente.  Olvídese del resto, sólo piense en aquellos que usted conoció: amigos, parientes, etc.  El número es probablemente tan largo que le cuesta llevar cuenta de ello. 

Algunos fueron tan solo bebés.  Algunos fueron tan solo niños.  Para todos ellos, esto usted lo sabe bien: que ninguno de ellos tuvo la satisfacción de decir “Si, he completado todo, ahora estoy listo para morir y estaré muy contento de hacerlo”. ¡Ninguno de ellos!  Cada uno de ellos tenía una larga lista de cosas por hacer en el futuro, y en medio de algo inconcluso, murieron.  Esto no era algo que estuviesen esperando, esto no estaba planificado, ni bienvenido ni disfrutado, simplemente sucedió.

Una vez más, ellos no murieron porque estaban completamente desvalidos o fueron completamente estúpidos, o porque no podían encontrar alimento, vestido, y las necesidades básicas para ellos mismos. La  mayoría de ellos, fueron probablemente bastante capaces de lograrlo muy bien para ellos mismos.  Pero aún así, sin importar cuantas facilidades estuviesen a su disposición, nada podía mantenerlos vivos. 

Tomando esto en cuenta, es una maravilla que todavía estemos vivos, que no hayamos muerto todavía teniendo en cuenta todas las extrañas causas de muerte, nosotros hubiésemos podido morir varias veces hasta el momento. 

Francamente, nuestros cuerpos son de hecho muy débiles y sensitivos, y la más mínima cosa puede causar nuestras muertes y casi no tenemos protección contra estas diferentes causas.  Desde esa perspectiva, tenemos muy pocas defensas.

En este estado de indefensión, el momento de la muerte es incierto.  Todo lo que podemos decir es que somos muy afortunados al haber vivido hasta hoy.  Por esto, es que practicar el Dharma es tan importante.  Es la única forma de utilizar este conocimiento para de hecho hacer algo de progreso.  Uno tiene que tomar todas estas cosas en cuenta para practicar el Dharma sincera y genuinamente. 

Si uno no integra estas realidades en su vida, entonces la práctica permanecerá como un cierto juego, una clase de juego que nos mantiene ocupados, una práctica que no tiene mayor sentido y uno no logrará ser un practicante realizado del Dharma.

Todos nosotros amamos nuestros cuerpos y estamos tremendamente apegados a ellos.  De hecho, a todos nos gusta creer que otras personas encuentran nuestros cuerpos muy atractivos y elegantes.  Por esta razón la gente atraviesa muchos inconvenientes y grandes gastos para proteger esta belleza y elegancia.  Pero ¿acaso esto nos protege de la experiencia de la muerte? 

Aun cuando muchas personas puedan encontrarlo a usted actualmente muy atractivo y buen mozo, cuando usted esté muerto y su cuerpo esté allí sin vida en un estado de descomposición, oliendo, nadie va a querer estar cerca de usted y ni siquiera mirarlo.  Usted se encontrará sin refugio, totalmente desolado.  Incluso aquellas personas que le eran muy cercanas y le amaban, usted será simplemente un pedazo de algo que nadie quiere tener cerca.

Y en su lecho de muerte, rodeado de todos sus parientes y amigos, todos estarán llorando y rogándole que permanezca viviendo y pensando en ellos como si usted tuviese algo que ver con eso.  Y no importa cuan sinceramente usted lo crea, ni una sola persona es capaz de protegerlo ni de extender su vida.  Aún cuando todos ellos estarán muy tristes y acongojados, ninguno de ellos va a estar atravesando un dolor tan severo y traumático como el que usted experimenta.  

En el momento de la muerte, cuando cesa la respiración totalmente, el miedo y la frustración de la persona que está muriendo son enormes y tan pronto usted muere, ellos van a querer irse inmediatamente. 

Pero, en lo que a usted respecta, usted aún tiene apegos considerables hacia ellos.  Usted pensó que algunos de ellos podrían acompañarlo, usted pensó que viviría con algunos de ellos para siempre, pero usted se encontrará sin poder alguno. 

Durante su vida usted puede haber pensado que era inteligente y capaz, y que usted continuaría haciendo muchas cosas interesantes, pero en morir usted se encontrará sin ayuda.  Durante toda su vida usted trabajó para acumular riquezas con mucho apego, haciéndole daño y creándole inconvenientes a aquellos que se interponían en su camino. 

Pero ahora, usted está aquí.  Usted no puede ni siquiera llevarse un pedazo de hilo ni una aguja con usted. Todo debe ser dejado atrás.  Además, todo el sufrimiento que le han causado los seres más cercanos y que van a continuar causándole, le harán sentir que se han aprovechado de usted.  Usted va a desear permanecer junto a ellos y con toda la riqueza por la que usted trabajó tan duro.  Sin embargo, usted no tiene ninguna opción.

Ahora, si esta situación describe la realidad, entonces todo lo que nosotros realmente necesitamos son las necesidades básicas, lo suficiente para mantener nuestros cuerpos funcionando apropiadamente. Si tenemos esto, entonces tenemos todo lo que necesitamos físicamente para relacionarnos con la práctica del Dharma apropiadamente.

Después de todo, esta es la perspectiva de la realidad que tenemos que integrar a nuestras vidas si es que deseamos beneficiarnos completamente de nuestra práctica.  La desesperanza de las situaciones es lo que debería aportarnos el ímpetu para llevar esto a cabo.  Y más aún, entendemos que todos los recuerdos del pasado y todas las expectativas del futuro no tienen ningún sentido, y que todo lo que es importante es el presente y nuestra práctica del Dharma.  

Si usted puede dedicarse de lleno a la práctica, existe la posibilidad de que usted alcance la iluminación en esta misma vida, o al menos en el momento de la muerte o dentro de varias vidas.  Si usted no tiene apego a esta vida y a la imagen que tiene de sí mismo, entonces en la próxima vida nacerá con una mayor comprensión del Dharma y con mejores oportunidades para practicarla.  También disfrutará de una mayor habilidad para beneficiar a otros, y quizás inclusive más belleza e inteligencia.

Está  claro que todo lo que importa es la práctica del Dharma.  En el linaje Kagyu hay un énfasis especial en las prácticas de los fundamentos ordinarios, los “cuatro pensamientos que orientan la mente hacia el Dharma,” porque es así como nuestros antepasados aplicaron la práctica y despertaron.  Esta posibilidad es algo muy real también para nosotros.

Si nosotros no tomamos estas realidades suficientemente en serio, corremos es riesgo de practicar sólo cuando nos sintamos con ganas de hacerlo, cuando estamos teniendo mucha atención, las cosas están bien para nosotros y estamos recibiendo respeto y cumplidos.  En estos casos, nosotros inclusive tratamos de extenderla un poco para prolongar esta exaltación. Pero cuando nos sentimos tristes y nada parece estar bien, y cuando no recibimos ningún tipo de cumplidos, entonces, encontramos excusas para no practicar.  O inclusive, aún cuando nosotros tratamos de practicar sinceramente, si no tenemos esta comprensión de la realidad, no lo haremos por mucho tiempo.

Mientras no integremos esta comprensión a nuestras vidas, nos faltará la motivación para practicar con suficiente intensidad.  Siempre saldremos con excusas para la pobre calidad de nuestra práctica diciendo “El Dharma no es tan efectivo como me habían dicho que era.  He estado practicando durante tantos años o durante tantos meses y aún así nada ha sucedido.”  Es como tratar de devolver un trozo de tela negra porque no es lo suficientemente roja.  Es algo muy lamentable perder confianza en el Dharma o responsabilizar al Dharma por nuestra situación.

La tercera práctica fundamental es la verdad del karma, causa y efecto.  Lamentablemente, muchas personas confundidas creen que aún cuando la muerte puede ser una experiencia desgarradora, después que ha ocurrido, entonces uno está completamente libre.  Algunos creen que una vez que está muerto, todo se soluciona como si alguien lo tomara a usted y lo colocara en un sitio muy agradable donde hay todo tipo de placenteros entretenimientos.

Otras personas creen que después de la muerte no hay nada, que simplemente cesa abruptamente toda experiencia, que no hay bien o mal, que hay tan solo cenizas y que eso es todo.  Por supuesto, tales actitudes constituyen el epítome de la ignorancia, y revelan una total falta de sabiduría.  Es aún más equivocación creer que no habrá sufrimiento sino puro disfrute esperándolo a usted después que muera. Es muy lastimoso que la gente no se de cuenta de que estamos experimentando esta vida y sus diversas condiciones debido a nuestra conducta en previas vidas.

Algunas veces pensamos que una vez que hayamos fallecido experimentaremos un reino muy mágico, y que inclusive si enfrentamos sufrimiento tendremos la habilidad para transformarla inmediatamente. Pero ¿cómo podría hacerse esto?  Debemos utilizar nuestra inteligencia y otras habilidades ahora mientras tenemos tiempo para ver a través de nuestras confusiones. 

Por ejemplo, si es invierno y usted desea que sea verano, no importa cuanto desee usted que cambie la estación, no tendrá ningún poder para hacer algo al respecto.  Y si usted está enfermo y desea estar saludable nuevamente, usted no puede simplemente curarse milagrosamente. 

Todo sufrimiento y experiencias del mundo fenoménico son causados por nuestros patrones habituales y nuestras acumulaciones kármicas, y constituyen los materiales con los que usted debe trabajar.

Más aún, cuando alguien dice que después de la muerte nada existe, que uno está libre de sufrimiento porque está muerto y todo ha terminado, esa es una actitud muy ignorante.  Es algo como estar parado ante un fuego enorme y decirle a alguien que, si cierran sus ojos y saltan al fuego, eso estará bien.  Eso por supuesto solo empeorará la situación.  Es un simple rechazo a reconocer la realidad, un deseo ilusorio de escapar del orden de las cosas. 

Pero eso no cambia nada.  Sólo hará que la realidad sea mucho más difícil de enfrentar. Es también como pretender jugar junto a la orilla de un acantilado creyendo que usted no se va a caer.  Pero luego, una vez que se ha caído, estando en el aire, resultará completamente inútil decirse a sí mismo “Hay no, espero poder aterrizar suavemente”.  No importa cuánto lo anhele llegado este punto, eso no le ayudará para nada.

Ahora es el momento de cambiar el curso de las cosas actualmente porque usted tiene las oportunidades y las habilidades a su disposición. No importa qué limitaciones tenga, usted posee un poderoso antídoto, usted tiene las facilidades y gente a su alrededor que le darán ánimo.  De modo que una vez que esto acabe, no tenga expectativas de que algo mejor va a estar esperando por usted.

Comúnmente, cuando las personas van a recibir enseñanzas o a relacionarse con alguna forma de espiritualidad, esperan ser apaciguadas con charlas acerca de bienaventuranza y éxtasis, pero aquí nosotros estamos mayormente discutiendo acerca de cosas poco placenteras. 

Esto se debe a que estamos interesados en aprender a lidiar con la realidad y nuestra práctica tiene que ver con la realidad.  Por esta razón, si usted se siente de cierta manera triste respecto a su vida y piensa que llegado este momento su vida no tiene mayor sentido y puede dársele mayor sentido, eso es de hecho una experiencia muy valiosa. 

Es necesario sentir cierta ausencia de sentido respecto a todo porque así usted podrá tener una sensación de renunciación, de modo que esta tristeza puede ser bastante beneficiosa.  Si usted tiene hambre, usted podrá apreciar más aún la comida y entender mejor la importancia de ella para su bienestar.  De la misma manera, si usted tiene mucho frío, entonces será más capaz de apreciar el calor de ropas pesadas y abrigadas, tanto para usted como para otros.  A fin de hacer cualquier progreso, debemos darnos cuenta en qué consiste nuestro sufrimiento, cómo surge y cómo es que nosotros permitimos que nos sobrecoja.

Hasta ahora hemos visto las tres primeras prácticas fundamentales: las meditaciones sobre lo precioso de este nacimiento humano, acerca de la realidad de la impermanencia y la muerte, y la verdad del karma, causa y efecto.  La cuarta meditación es sobre los defectos del samsara y las posibilidades de dejarnos abrumar por ellos de muchas y destructivas maneras. 

Por ejemplo, pudiésemos sentirnos muy felices con nuestras vidas tal y como estas son ahora, puede que las cosas estén yendo bastante bien y que nosotros deseemos que esto continúe indefinidamente. Mientras no suframos renacimiento en alguno de los tres reinos inferiores de existencia, no nos importa no haber nacido en los reinos superiores porque estamos satisfechos con las comodidades que ahora disfrutamos.

Como resultado, muchas personas se involucran en oraciones o diversas prácticas espirituales con las aspiraciones de obtener un renacimiento similar una y otra vez.  Ellos desean vivir en el mismo país, en el mismo entorno, entre la misma gente, y disfrutar de oportunidades similares a las que disfrutan actualmente.

Pero, si uno está lleno de tal apego, y propenso a tales limitaciones y confusión, será prácticamente imposible nacer en el nivel de existencia que uno tiene ahora.  Ni que decir de obtener un nacimiento similar, uno pudiese experimentar incluso condiciones más ordinarias de sufrimiento y confusión. Si la comprensión y las aspiraciones de uno son así de extremadamente limitadas, existe la posibilidad de nunca de hecho llegar a experimentar liberación, sino de permanecer para siempre sujeto a la existencia samsárica.

Tal y como lo hemos discutido anteriormente, estamos enormemente apegados a la riqueza y a nosotros mismos.  De hecho, es tan grande nuestro apego que encontramos que la práctica del Dharma es extenuante para nuestras mentes y nuestros cuerpos, y siempre vamos a preferir estar en una condición más reposada.  Pero no hay límite para las comodidades que podríamos brindar a nuestros cuerpos siendo que nuestra capacidad para absorber y exigir más y más lujos es inmensurable. 

Podríamos experimentar una cantidad de lujo increíble y, aun así, sentirnos insatisfechos e infelices.  No existe un punto donde nosotros finalmente vayamos a sentirnos completamente saciados, y, sin embargo, continuamos luchando por ello con ridícula intensidad.

De modo pues que es así como nos involucramos totalmente en el samsara.  El mundo fenoménico es tremendamente entretenido y manipulable, y nosotros terminamos atrapados en él sin siquiera pensarlo.  Sin embargo, todo lo que nosotros necesitamos es lo suficiente como para mantener saludable nuestro cuerpo y que este funcione apropiadamente, y la única búsqueda que realmente vale la pena y es significativa, es la práctica del Dharma.  Después de todo, es una completa pérdida luchar y esforzarnos a fin de acumular posesiones que no se van a poder utilizar al morir. 

Como se dijo anteriormente, no vamos a poder llevarnos ni un pedacito de hilo ni una aguja con nosotros.  Por otra parte, nosotros si cargamos con nuestro equipaje kármico y tendremos que experimentar las consecuencias de nuestras actitudes y acciones dañinas.

Aún más, si pudiésemos ver la verdadera situación que está por detrás de nuestros tremendos apegos a los familiares y amigos, veríamos cuan poco sentido tiene permanecer así.  Lo que no quiere decir que debemos crear desarmonía y ser poco amigables con nuestros parientes y amigos y con otras personas. 

Pero nuestras relaciones están basadas en expectativas de todo tipo, y cuando hacemos cien amigos, también estamos haciendo cien enemigos potenciales ya que estamos creando todas esas situaciones de más, donde el odio y las intenciones negativas pueden hacer erupción.  Inclusive, debido a nuestros posesivos apegos, deseamos proteger y estar de acuerdo con nuestros amigos, y después terminamos creando desarmonía hacia otros.

Aun así, cuando estamos en nuestra cama muriendo, no importa cuán sinceros y genuinos sus apegos hacia nosotros y sus expectativas sean, no hay nada que nuestros amigos puedan hacer por nosotros. Todo lo que realmente estamos haciendo, es causando mayores problemas e inconvenientes para cada uno y nuestra realización de nuestra propia soledad en ese momento de la muerte probablemente hará que nos sintamos llenos de odio y desesperación y diversas emociones negativas, las cuales son completamente innecesarias.

Es por esto, que es conveniente tener algún sentido de renunciación.  La amistad no debe estar basada sobre apegos y expectativas ya que eso simplemente crearía una situación de adversidad en lugar de amistad.  Sería mejor si uno no tuviera esa clase de amistad para nada.  Desde ese punto de vista, cuando hablamos de renunciar a relaciones amistosas, significa específicamente relaciones que están basadas en crear aún más problemas para cada persona.

De modo pues que, mientras estemos sometidos al renacimiento en los reinos del samsara, no importa cuán agradable y entretenido, experimentaremos más confusión y sufrimientos, sin hablar de tener la habilidad para beneficiar a otros, no podremos ser de beneficio para nosotros mismos.  La verdadera renunciación significa tener un sentido de las realidades del samsara y por lo tanto tener la disposición de renunciar a ellas. 

En esta forma, usted muestra un deseo de hacer bien a usted y a otros, y de dejar de hacer cualquier cosa dañina.  Es muy fácil verse envuelto en cualquier clase de negatividades y lamentablemente, mayoría de la gente no tiene interés en la práctica del Dharma. 

A medida que pasa el tiempo, aquellos que genuinamente desean practicar el Dharma son cada vez más escasos, y la difusión de las enseñanzas también está disminuyendo.  Esto se debe a que está decayendo el número de aquellos que han acumulado acciones meritorias y tienen la buena fortuna de estar conectados con el Dharma. 

Sin embargo, al mismo tiempo, el nacimiento de humanos en general, con todo tipo de acumulaciones negativas, parece que está incrementando.  Parece que nunca hay escasez de aquello que no es bueno, mientras que lo que es muy preciado es siempre más escaso.

En esta forma, disfrutar de un nacimiento humano no siempre es algo muy preciado, especialmente si nos consentimos cosas que sólo van a traer más confusión y sufrimiento. Tal y como Milarepa dijo una vez, “Aun cuando el nacimiento humano es algo muy preciado, el nacimiento de su clase no lo es.” 

No tiene mayor sentido el haber obtenido un nacimiento humano, inclusive uno con oportunidades como el nuestro, si nosotros simplemente lo desperdiciamos y creamos más sufrimiento.  Así, ampliando la imagen, se ve claro que la práctica del Dharma es la única actividad que tiene un verdadero significado. 

Por lo tanto, buscando comprometernos con algo profundo y saludable, la elección del Dharma es muy obvia, y con ese entendimiento, nosotros podemos ver con facilidad por qué uno no debe descuidar su práctica sino permanecer atento a todas las limitaciones en las que uno pueda quedar atrapado, y de todas las oportunidades que uno tiene.  El samsara es muy engañoso, y uno debe tener cuidado de permanecer en situaciones donde uno siempre es recordado de, e influenciado por el Dharma.

Esta ha sido una breve explicación de las cuatro prácticas fundamentales ordinarias, los cuatro pensamientos que orientan nuestra mente hacia el Dharma.  Sin embargo, Rimpoché no desea continuar hablando todo el tiempo, de modo que, si algo no está claro para ustedes, o si tienen alguna pregunta, Rimpoché estará muy contento de discutirlo con ustedes.

Pregunta:

¿Qué es exactamente el Dharma que estamos supuestos a practicar?  ¿Son las enseñanzas que recibimos o algo más aparte de las enseñanzas?

Rimpoché:

Hablando apropiadamente, la práctica de cualquier clase de enseñanza e instrucciones que uno ha recibido es lo que se llama la práctica del Dharma.  Pero en este punto en particular, estamos hablando acerca de las preparaciones necesarias para una correcta práctica del Dharma. 

Entendiendo y meditando acerca de estos cuatro fundamentos ordinarios es la primera parte de la práctica. Una vez que podemos relacionarnos con estas, llegaremos a la práctica de los cuatro fundamentos extraordinarios, las prácticas etapa-por-etapa que Rimpoché discutirá a continuación, de modo que, aprender a entender los cuatro fundamentos ordinarios es como prepararse para pelear enemigos que usted nunca ha visto. 

Usted tiene que caer en cuenta de sus fortalezas y debilidades como guerrero a fin de acentuar sus ventajas y fortalecer sus limitaciones.  Por otra parte, si usted simplemente sale adelante a pelear contra sus enemigos sin ninguna preparación, será bastante difícil lograr cualquier victoria.  Por esta razón, esta etapa preliminar es crucial.

Pregunta:

Rimpoché mencionó anteriormente que todo lo que nosotros realmente necesitamos es lo suficiente para mantener nuestro cuerpo físico, pero ¿qué si hay otras personas que dependen de nosotros como una familia?  ¿Cómo satisfacer sus necesidades?

Rimpoché:

Generalmente, en la práctica del Dharma, uno desiste de cualquier apego que uno tenga, incluso asociaciones y relaciones y cosas por el estilo.  Al hacerlo, si uno llega a convertirse en un ser realizado, entonces uno puede regresar al mundo y beneficiar a otros asociándose con ellos, porque ya uno no será manchado por las limitaciones del samsara. 

Pero cuando uno está viviendo como padre o madre de familia dentro de una sociedad, es muy difícil llegar a hacer eso de una manera eficiente.  Por lo tanto, cuando uno está viviendo en una situación familiar y procurando cubrir sus necesidades, es importante satisfacer sólo aquellas necesidades que no son dañinas para nadie.  De surgir algún conflicto respecto a esto, simplemente explique el daño que resultará de llevar a cabo tales cosas. 

Más aún, como practicante del Dharma, uno debe tener la actitud de desear que cualquier cosa que uno haga y cualquier cosa que uno de a otros les proporcione felicidad y de alguna manera contribuya a orientar sus mentes hacia el Dharma. 

En esta forma, ellos van a poder, ultimadamente, apreciar las bondades del Dharma.  Practicar esta actitud de la mente iluminada del Bodhisattva es muy importante incluso si usted no experimenta alguna realización inmediatamente porque su beneficio es continuo y puede ayudarlo a suavizar su camino.

Ahora, si las personas que las que usted se relaciona buscan cosas que son dañinas, será muy difícil decirles directamente que no hagan eso porque puede que no se trate de sinceros practicantes del Dharma.  Principalmente, cultive usted la aspiración de que ellos lleguen a darse cuenta de las limitaciones de sus acciones.  Y si usted puede, de manera muy acertada explicarles los efectos dañinos de sus deseos sin ofenderlos o amenazar su sentido de independencia y libertad, entonces eso será algo bueno de hacer.

Pregunta: 

Cuando Rimpoché estuvo hablando acerca de las densas negatividades, dijo que era importante purificarnos si es que hemos roto un voto.  Parece que hay momentos en cada hora de la vida de uno, donde podríamos romper el voto del Bodhisattva dada la amplitud de la aspiración de no hacer daño a otros seres.  Entonces, si uno siente que ha roto uno de esos votos, ¿qué debemos hacer?

Rimpoché:

La violación del voto del bodhisattva ocurre específicamente si uno renuncia a la idea de tratar de ayudar a los seres sintientes porque uno piensa que no puede hacerlo, e inclusive si surge la oportunidad, uno se dice a sí mismo que no va a hacer nada al respecto.

Por otra parte, una vez que usted ha tomado el voto del bodhisattva, como principiante usted, sin duda alguna, va a tener que trabajar a través de toda clase de limitaciones. Por ejemplo, puede que usted cultive odio hacia otros y sin embargo, después de un tiempo, darse cuenta de que esto es impropio para alguien con tal compromiso. Por lo tanto, si usted cae en cuenta de sus propias limitaciones y lleva a cabo prácticas de purificación, entonces no habrá roto completamente el voto. 

También, la razón por la que se hace tanto énfasis en una práctica consistente, como la recitación diaria de las oraciones del refugio o el voto del Bodhisattva o cualquier práctica en la que usted se encuentre involucrado, es debido a nuestras limitaciones y para asegurarnos de que la purificación y la reparación de los votos se lleve a cabo todo el tiempo. 

Dado a que apenas comenzamos la práctica, cometeremos muchos errores, y debemos trabajar en la corrección de nuestras limitaciones.  Es por esto, que hacemos prácticas una y otra vez.

Por ejemplo, digamos que usted tiene un recipiente con una fisura.  Si se vierte agua en el recipiente, también se saldrá por la fisura. Sin embargo, algo del agua permanecerá dentro si la fisura es pequeña y usted puede gradualmente ir reparándola. Entonces, cualquier líquido vertido en el pote, permanecerá allí. 

Su práctica será algo como esto, porque usted va acumulando beneficios poco a poco, pero sus limitaciones también van dejando que goteen.  Pero si usted trabaja sobre sus limitaciones, estas van a disminuir y la perfección y la bondad serán retenidas.  En esta forma, la práctica consistente es el mejor método de purificación. 

Pregunta: 

¿Qué debe hacer uno si ha roto los preceptos laicos?

Rimpoché:

La forma en la que uno debe actuar en caso de violación de los preceptos laicos va a depender de la actitud con la que uno los ha tomado.  Si uno los ha tomado de acuerdo con la actitud Mahayana, es decir, por el beneficio de todos los seres sintientes, entonces el mejor método de reparación consiste en renovar el compromiso básico y practicar consistentemente. 

Sin embargo, si uno ha tomado los preceptos con la finalidad de alcanzar liberación personal o asegurarse un buen renacimiento y luego rompe los votos básicos Hinayana, uno debe renovarlos completamente con el preceptor de quien se recibieron.  De modo que depende del contexto dentro del cual uno recibió los preceptos y de la actitud que se le exigió a uno cuando fueron recibidos.      

Básicamente, uno rompe completamente un precepto laico cuando tiene el deseo de cometer alguna actividad negativa, la cual lleva a cabo y luego se regocija al haberlo hecho.  Si uno tiene la intención de hacer algo negativo, pero no lo llega a hacer, allí hay violación de los preceptos, pero el voto no se ha roto completamente.  Más aún, si uno se regocija en las acciones dañinas de otros, eso también constituye una violación de los preceptos, pero no un rompimiento completo.  De modo pues que eso depende del involucramiento de uno, así como también del grado de la violación.

Pregunta:

¿Cómo rompe uno el voto raíz?

Rimpoché:

Para romper completamente el voto raíz deben darse tres etapas: la intención, la acción y el regocijo en el logro.  Por ejemplo, si usted tiene la intención de matar a alguien, va y lo hace y posteriormente usted se regocija en ello, entonces allí existen las tres condiciones y usted ha roto el voto raíz. 

Pero si usted mata a alguien sin intención de hacerlo, entonces usted no ha roto completamente el voto porque usted no tenía la intención de hacerlo. Aun así, habrá acumulado karma negativo, pero pueden hacerse reparaciones con facilidad lo cual es comprensible.

Pregunta:

Hablando de las limitaciones de las emociones negativas, Rimpoché dijo que hay un antídoto contra la ira.  ¿Cuál es?

Rimpoché:

El antídoto para la ira es la paciencia por supuesto. Mientras uno trabaje cultivando el antídoto raíz de la paciencia, uno podrá prevenir que sucedan constantes altibajos. Durante el momento mismo del surgimiento emocional, cuando uno ha comenzado a ceder ante la rabia, el antídoto no puede ser aplicado porque uno ha permitido que la rabia o la ira tomen el lugar de la paciencia. 

Por eso, es que es tan importante prepararse con anterioridad. Por ejemplo, actualmente usted no está experimentando rabia, pero ya que usted sabe que tiene esa limitación, existe toda posibilidad de que se ponga bravo innecesariamente en algún momento en el futuro. 

Aún más, es importante darse cuenta de que sin rabia no hay tal cosa como el reino del infierno, ya que es la acumulación de negatividades a través de la rabia o la ira, lo que causa que uno experimente las manifestaciones psicológicas y fenomenológicas del infierno. En realidad, no existe un infierno como tal, es sólo debido a la ira que la gente experimenta tales sufrimientos.  Como puede ver, usted no puede darse el lujo de ponerse bravo.

Otro aspecto de la limitación de la rabia es que le causa gran perturbación y desgarramientos a usted, así como a los que le rodean.  Cuando usted está enojado, no puede hacer nada bien y se siente muy incómodo.  Además, usted envía hacia fuera esta emoción a los demás y también los hace sentir incómodos. Obviamente, usted no desea experimentar este desagrado constantemente, y tampoco quiere que los otros se sientan de igual manera.  En esta forma, usted puede utilizar una meditación sobre las negatividades de la rabia como antídoto.

Ultimadamente, paciencia es lo opuesto a la rabia, y la perfección de la paciencia es esencialmente el logro de la iluminación.  Así, una vez que usted ha perfeccionado la práctica de la paciencia, usted de hecho ha alcanzado liberación de los sufrimientos del samsara.  Entonces, si alguien se enoja con usted, usted no va a tener deseos de responderle de la misma manera a esta persona porque usted entenderá la naturaleza de la rabia.  Usted se dará cuenta de que hacer que otra persona se ponga brava y que la rabia surja en usted simplemente va a crear tremendos sufrimientos para ambos. 

Por lo tanto, usted responderá con la sana actitud de la paciencia.  Más aún, gracias a la práctica de la paciencia, es posible purificar las negatividades que usted ha acumulado a través de la rabia en el pasado.

Si usted trabaja por entender el beneficio de la paciencia y los defectos de la rabia, recordándose constantemente de esta realidad, entonces en determinado momento en el futuro  -no inmediatamente-  cuando surja la rabia, esta sabiduría le ayudará a ver alrededor de ella.  En lugar de correr hacia la emoción negativa, usted va a poder desacelerarse y alejarse de ella.  Gradualmente, usted va a ver que el ponerse bravo no tiene ningún sentido. Esta es una forma muy efectiva de desarrollar el antídoto contra la rabia.

Aquellos que son practicantes del Dharma y que tienen alguna comprensión del Dharma, definitivamente poseen un elemento de sanidad mental mucho mayor que aquellos que no lo hacen. Esto se debe a que los que no son practicantes del Dharma generalmente ven los trastornos de las emociones negativas como una cualidad positiva.

Por ejemplo, con frecuencia se estimula la rabia porque muestra que usted puede actuar por sí mismo y proteger lo que es suyo.  Sin embargo, como practicantes del Dharma, aun cuando no vayamos a poder desarraigar tales patrones negativos inmediatamente, nosotros no los estimulamos porque sabemos cuan dañinos son.  Puede que nos veamos atrapados en ellos mientras surgen, pero después nos damos cuenta de que fueron muy desagradables y no fueron beneficiosos para nadie. 

Por esta razón, nosotros no estimulamos estas emociones y no nos felicitamos a nosotros mismos por haber sido tomados completamente por nuestra rabia.  Si usted logra permanecer siempre atento y consciente de los defectos de la rabia y del beneficio de la paciencia, entonces no solo va a poder controlarse en presencia de estas emociones negativas, sino que inclusive también va a poder desalentarlas a surgir.

Pregunta:

Desde que comencé a meditar, no he tenido tantos problemas con las manifestaciones de rabia como lo sucedía antes.  Pero, aun así, durante la práctica, algunas veces siento surgir la rabia tan fuertemente que tengo que pararme de la práctica porque me resulta muy desagradable.  No es que la descargue sobre otra persona, pero no sé qué hacer con la rabia.

Rimpoché:

En ese caso, uno debe investigar la causa de la rabia.  ¿Es causada por la práctica misma, o hay otros factores involucrados? 

Pudiese ser causada por insatisfacción y frustración con la forma en que anda nuestra existencia mundana, y de ser así, entonces uno debe darse cuenta de que la naturaleza del samsara es insatisfacción. Después de todo, por eso, es que uno practica el Dharma, a fin de liberarse de todas estas limitaciones.  Ahora, si este sentimiento de rabia surge debido a la práctica misma, entonces uno no está practicando correctamente.  Por lo tanto, uno debe discutir su práctica y examinarla para ver dónde se está originando el problema.

En esta forma, quisiera que todos ustedes tomen a pecho estas enseñanzas.  Puede que ellas no parezcan demasiado intelectuales, y también puede que parezcan fáciles de captar inicialmente, pero de hecho no requiere de inteligencia el comprenderlas completamente y aplicarlas a su vida diaria.  Es principalmente un asunto de irse acostumbrando a la realidad y permanecer atento y consciente de ello todo el tiempo. 

Usted debe regocijarse en y utilizar las ventajas y buenas oportunidades que tiene, tanto como le permitan sus habilidades.  Y sean cuales sean las limitaciones que usted tenga, debe reconocerlas sinceramente admitirlas y trabajar por erradicarlas.  A tal fin, hay definitivamente mucha práctica por hacer.  Por esa razón, es muy importante que constantemente uno se chequee para ver cuáles puntos buenos pueden utilizarse y con cuáles limitaciones uno tiene que lidiar.

Es por esto, que es tan importante practicar los cuatro fundamentos ordinarios. Una vez que se ha desarrollado una verdadera comprensión de estas, y que de hecho se ha experimentado su realidad, uno puede finalmente comenzar a apreciar completamente la práctica del Dharma, y no importa cuán poco una practique, siempre será significativo y traerá beneficios.  Por ejemplo, si usted desea cortar madera, primero usted debe disponer de las herramientas y de la madera o no podrá hacer gran cosa. 

Tampoco será de gran utilidad tener tan sólo el hacha o solamente algo de madera porque va a necesitar ambos.  De igual modo, estos preliminares nos permiten practicar el Dharma apropiadamente.  Nos ayudan a conocer lo que ya tenemos y lo que aún estamos necesitando a fin de completar nuestra práctica. A menos que usted pueda hacer uso de estos fundamentos, su práctica del Dharma no va a ser genuina, de hecho, será sólo una imitación de la práctica.

Aquí se va a concluir esta discusión acerca de las cuatro prácticas fundamentales ordinarias, los cuatro pensamientos que orientan nuestra mente hacia el Dharma y lejos del samsara.  Sin embargo, no puede insistirse lo suficiente sobre cuán importante es la comprensión de estas enseñanzas sobre la realidad del sufrimiento.

Uno debe darse cuenta y llegar a realizar que el samsara es impermanente y que todas sus actividades y esfuerzos tienen ultimadamente poco valor y no traen beneficios significativos.  Sólo con tal entendimiento será que podremos orientarnos hacia el Dharma sinceramente y con devoción. 

Sin la comprensión apropiada de las limitaciones del samsara, siempre habrá una gran limitación en la práctica.  O bien será muy espiritual/material, basada en expectativas y dudas, o usted se va a relacionar con la práctica como lo hace con cualquier otra actividad mundana y su realización no será ni inmediata ni significativa.

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